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Ataque Cardíaco
El término ataque al corazón es equiparable a infarto de miocardio. Ocurren cuando un coágulo en la arteria coronaria bloquea el suministro de sangre y oxígeno al corazón. Con frecuencia conduce a latidos cardíacos irregulares (arritmias) que causan una disminución importante en la función de bombeo del corazón. Una obstrucción que no se trata dentro de unas pocas horas provoca la muerte del músculo cardíaco afectado.
Es importante conocer los síntomas de un ataque cardiaco o infarto. Estos síntomas incluyen: Molestia en el pecho: presión, opresión o dolor, Falta de aire, Molestia en la parte superior del cuerpo: brazos, hombro, cuello, espalda y Nauseas, vómitos, vértigo, mareos, sudoración. Si una persona esta sufriendo un ataque cardiaco, es recomendable mantenerse tranquilo y comprobar si el paciente continúa consciente; si es así, llame inmediatamente a una ambulancia y vigílele hasta que llegue la ayuda. Asegúrese de que respira cómodamente (suéltele la corbata y el botón superior de la camisa) y compruebe que presenta un pulso estable antes de solicitar ayuda. Si el paciente pierde el conocimiento y se detiene la respiración debe comenzar rápidamente una reanimación cardiopulmonar. Para ello, tumbe al paciente sobre una superficie dura, como por ejemplo el suelo. Aflójele la ropa y extiéndale la cabeza hacia atrás tirando de la lengua hacia fuera para que se abra la garganta. Compruebe si respira mirando si se mueve el pecho y poniendo su oído en la boca para oír y sentir el aire. Si no respira, colóquele una mano debajo del cuello y la otra sobre la frente tapándole la nariz con los dedos. Ahora sople en su boca cuatro veces. Compruebe que su corazón late buscándole el pulso en el cuello justo al lado de la tráquea. Si late, continúe con la respiración dándole un soplo profundo cada cinco segundos. Si el corazón no late deberá realizarle además un masaje cardíaco: busque la punta del esternón y suba tres centímetros o dos dedos aproximadamente; coloque aquí la palma de su mano y ponga la otra mano encima de esta, ahora empuje en un golpe seco hacia abajo; relájese y repita un golpe por segundo, procurando obtener un ritmo estable; cada cinco compresiones haga que otra persona le insufle un soplo profundo en la boca. Todos aquellos que inciden en la enfermedad cardiovascular: Historia familiar o personal de artritis reumatoide u otras enfermedades autoinmunes, Tabaco, Alcohol, Dieta rica en grasas, Sedentarismo, Exceso de peso, Estrés, Preocupaciones, Hipertensión arterial. La prevención de un segundo infarto mediante la corrección de los factores de riesgo, la medicación antitrombótica y la terapia de recambio genética, hacen posible hoy en día pronósticos cada vez mejores. |
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