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Cirrosis
Consiste en la destrucción gradual del tejido normal del hígado, dando origen a tejido cicatricial, el cual bloquea el flujo de sangre que atraviesa el hígado impidiendo el funcionamiento normal de este órgano. Esto provoca que los nutrientes, las hormonas, los medicamentos y las sustancias tóxicas dejen de ser procesados adecuadamente por el hígado, además de que se inhibe la producción de proteínas y de otras sustancias producidas por este órgano. Entre las causas más comunes encontramos el consumo de alcohol. El tejido escamoso no puede hacer lo que hace el tejido hepático sano: producir proteínas, ayudar a combatir las infecciones, limpiar la sangre, ayudar a digerir los alimentos y almacenar energía.
La cirrosis puede conducir a: Ocurrencia de hematomas o hemorragias con facilidad o sangrado nasal, Hinchazón del abdomen o las piernas, Sensibilidad adicional a las medicinas, Aumento de la presión en la vena que penetra en el hígado, Venas dilatadas en el esófago y el estómago e Insuficiencia renal. Aproximadamente 5 por ciento de las personas con cirrosis desarrolla cáncer de hígado. El daño causado al hígado por la cirrosis es irreversible, pero el tratamiento puede detener o retrasar un daño mayor y reducir el riesgo de complicaciones. El tratamiento depende en gran medida de la causa de la cirrosis, así como los síntomas que presenta el paciente y consiste en suspender los agentes tóxicos que han provocado su aparición, una buena nutrición que incluya suplementos vitamínicos y un adecuado manejo de las complicaciones. Cuando el daño es tan severo que el hígado deja de funcionar completamente o si las complicaciones no responden al tratamiento, el médico evaluará la posibilidad de un trasplante de hígado, mediante el cual el hígado enfermo es reemplazado por uno sano proporcionado por un donador. Solamente el médico puede realizar el diagnóstico en base a los síntomas, exámenes de laboratorio, historial médico y examen físico y en ocasiones puede solicitar algunas pruebas especiales para determinar si el hígado funciona adecuadamente. Es importante realizar una revisión médica periódica especialmente si usted presenta algunos de los factores de riesgo antes mencionados. |
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