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Epilepsia
Es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que se caracteriza por dos o más crisis paroxísticas espontáneas de diferentes características, originadas por una descarga excesiva de un grupo de células de la corteza cerebral. Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la población general ya que casi una de cada 100 personas la presentan. Las epilepsias se denominan idiopáticas cuando no se conoce la causa que las produce, demostrándose en muchos casos un factor genético. En las epilepsias sintomáticas, se puede demostrar la causa de la epilepsia que puede ser debida a múltiples factores de tipo mal formativo, infeccioso, hemorrágico, tumoral, traumático, etc., que puede haberse producido en cualquier época de la vida. Existen varios tipos de crisis epilépticas. En primer lugar debemos saber que una sola crisis, lo que se conoce como crisis epiléptica aislada o única no es una epilepsia que, por definición, consiste en 2 o más crisis de características claramente epilépticas. Las crisis son muy variadas tanto en sus características como en su duración. Las ausencias consisten en una parada brusca de la actividad motora y pérdida de la conciencia asociada a mirada fija e inexpresiva que termina en 5-20 segundos y que pueden pasar desapercibidas mientras que las crisis generalizadas tónico-clónicas son episodios de pérdida de conciencia con rigidez de tronco y extremidades, seguida de convulsiones y movimientos sin control que pueden ser de gran violencia, asociados a emisión de orina, mordedura de lengua y salida de espuma por la boca). La duración de las ausencias son de 5- 20 segundos mientras que las convulsiones tónico-clónicas pueden durar varios minutos y seguirse de sueño profundo tanto más duradero cuanto más prolongada y violenta haya sido la convulsión. Entre uno y otro existen diversos tipos de crisis con diferentes características. La historia clínica es lo más importante para el diagnóstico de epilepsia, incluso para establecer el tipo y su causa. El diagnóstico se completa con el electroencefalograma.En algunos casos serán necesarias otras pruebas como la tomografía axial computadorizada (TAC), la resonancia magnética nuclear (RMN), pruebas metabólicas, etc. El tratamiento se basa en fármacos antiepilépticos que bien utilizados, a ser posible en monoterapia (administración de un único fármaco antiepiléptico), han demostrado ampliamente su eficacia. Deben realizarse controles médicos periódicos, para asegurar la eficacia, detectar los efectos secundarios y valorar la calidad de vida. Aunque cada síndrome epiléptico tiene características propias, podemos considerar factores favorables para el pronóstico: comienzo de las crisis epilépticas después de los 3 años de edad, poca frecuencia de las mismas, eficacia del tratamiento, buen cumplimiento del mismo, normalización del EEG, ausencia de lesiones cerebrales, normalidad neurológica e inteligencia normal.
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