El café y las bebidas con cafeína, como los refrescos, son perjudiciales para nuestra belleza, en particular para nuestra piel, pues esta sustancia estrecha los vasos sanguíneos y reduce la cantidad de fluidos que deben llegar a nuestra piel, ocasionando una deshidratación que hace que luzca opaca y seca.
Además, con el tiempo, y con tantas tasas de café consumidas a lo largo de los años, las líneas de expresión salen con mayor incidencia, en especial bajo los párpados y alrededor de los ojos, por ser la piel más fina del rostro.
Así que, aunque sea una costumbre tomarse más de una tasa de café diaria, procure limitar su consumo, no abuse de él, y así evite el envejecimiento prematuro. A su vez, cuando lo ingiera, es preferible que sea cuando ya ha comido algo, porque si lo hace con el estómago vacío, las consecuencias son mayores.