Según un estudio reciente, el antidepresivo mirtazapina podría ayudar a algunos adictos a la metanfetamina a reducir su consumo, por lo menos en el corto plazo
Antidepresivos y drogas duras
Dadmelis A. Solórzano
Par el estudio, financiado por el Instituto Nacional de Abuso de Drogas, el equipo de el doctor Grant N. Colfax, del Departamento de Salud Pública de San Francisco, en Estados Unidos, analizó la efectividad de la mirtazapina (Remeron) en 60 hombres que querían tratar su adicción.
El equipo les indicó al azar a sus pacientes un régimen de 12 semanas de consejería o de consejería más mirtazapina. Al final del estudio, el grupo tratado con el antidepresivo era menos propenso a haber consumido metanfetamina recientemente.
Un resultado alentador, según señaló, fue que los usuarios del antidepresivo también tuvieron menos conductas sexuales riesgosas: la cantidad de parejas sexuales en un mes disminuyeron de 12 a tres al final del estudio, y hubo menos encuentros sexuales sin protección.
Colfax explicó que el equipo eligió estudiar la mirtazapina porque actúa sobre más de una sustancia química cerebral relacionadas con los efectos de la metanfetamina. "La mirtazapina actúa sobre la dopamina y la serotonina. La adicción a la metanfetamina altera ambas vías (cerebrales)", precisó.
Como todos los antidepresivos, la mirtazapina puede causar efectos adversos. El principal es el aumento de peso y el riesgo es mayor que con algunos fármacos más populares, como la fluoxetina (Prozac) y la sertralina (Zoloft).
En el estudio, tres de los 30 usuarios del fármaco engordaron entre 4,5 y 12 kilos, aunque ninguno suspendió el tratamiento. Otros participantes sintieron somnolencia diurna y aumento del apetito.
Fuente: Reuters Health, extraído de la revista "Archives of General Psychiatry".