Cuando se tiene una apretada agenda, el comer se convierte en una cosa más del día, una cosa a la que no podemos dedicarle mucho tiempo. Sin embargo, este momento tiene más importancia de la que nosotros creemos. Por eso, al comer a gran velocidad se tienen una serie de problemas.
¿Por qué comer despacio?
Podríamos comenzar con las personas que quieren adelgazar. Cuando tenemos prisa no nos percatamos de la comida que estamos consumiendo, por lo que solemos tomar grandes porciones. En cambio, cuando se tiene paciencia la persona logra quedar satisfecha rápidamente.
Asimismo, se ayuda en el proceso digestivo. Si bien podemos masticar a la velocidad de la luz, nuestro proceso digestivo necesita su tiempo. Si hacemos la primera parte del proceso con rapidez no se masticarán adecuadamente los alimentos y la digestión se hará pesada.
Recordemos que quienes comen rápido tienen otro elemento en contra: la visita a sitios de comida rápida. Por esta razón, tienen una dieta deficiente en vitaminas pero rica en grasas que son dañinas para la salud. Preparar comidas sanas en proporciones pequeñas nos permite comer en un tiempo adecuado y nos alimentan mucho más.
Y si estos no son motivos suficientes, tenemos uno mejor: se disfruta más de los platos y se comparte con otros. Normalmente, las horas de las comidas son momentos para compartir con la familia o los amigos. Si tenemos grandes cantidades de estrés diario, lo mejor es despejarnos en esos momentos.