Durante un estudio realizado por científicos del Colegio de Medicina de Pensilvania, USA, se suministró miel a un grupo de niños con tos y otro grupo se trató con dextrometorfan, un compuesto supresor de la tos que está presente en muchos jarabes. El resultado dio más efectividad a la miel.
Ésta resulta más efectiva que algunos jarabes que, si se suministran en dosis no recomendadas, pueden llegar a ser tóxicos. No obstante con la miel hay que tomar algunas precauciones:
No debe darse a niños menores de un año, pues si no está buen procesada puede causar botulismo, una enfermedad que paraliza los músculos y es originada por la toxina de un bacilo contenido en los alimentos mal procesados o envasados, afirma Gustavo Aristizábal, neumólogo pediatra consultado por el diario El Tiempo.
Por otro lado la tos no es lo único que alivia la miel, también es considerada un buen cicatrizante y antiséptico pues favorece la producción de nuevo tejido y previene la infección en las heridas. Sin embargo su aplicación debe estar bajo la asesoría de un experto.
Por su contenido en hierro, minerales y vitaminas B y C, la miel se recomienda para quienes sufren de anemia o tienen bajas defensas, al igual que por el calcio y fósforo que contiene fortalece los huesos y músculos; hierro que ayuda a la formación de hemoglobina y vitaminas como la A que actúa sobre la piel y los tejidos.