Investigadores de la Universidad de California podría conducir al desarrollo de una nueva generación de repelentes e insecticidas, para ayudar a la prevención de enfermedades como la malaria, fiebre amarilla y el dengue.
Los expertos comentaron para la revista Nature que los mosquitos utilizan el dióxido de carbono que exhalan los humanos para picar. Asimismo afirman que los mosquitos pueden detectar cambios minúsculos en las concentraciones de dióxido de carbono.
A pesar de que ese mecanismo ya se conocía, los expertos están identificando formas de cómo interferir en la detención de los insectos para poder controlar la propagación de las enfermedades parasitarias que transmiten.
El especialista Anandasankar Ray y su equipo identificaron tres clases de moléculas de olor, que pueden bloquear totalmente la detención de dióxido de carbono del mosquito.
Ray comentó para la BBC "estas sustancias químicas ofrecen ventajas para reducir el contacto entre el humano y mosquito".
Para comprobar su estudio, los especialistas probaron las sustancias con tres especies de mosquitos como: el anopheles, gambiae (propaga la malaria), el culex quinquefasciatus y el aedes aegypti (dengue y la fiebre amarilla).
La sustancia que identificaron los especialistas funcionan bloqueando los receptores de dióxido de carbono del insecto localizados en apéndices microscópicos en las antenas cerca de la boca del animal.
Las sustancias creadas fueron: inhibidores del receptor de dióxido de carbono, imitadores que simulan al dióxido de carbono y pueden ser usados como trampas para atraer al insecto y alejarlo de los humanos y cegadores que causan una activación excesivamente prolongada de los sensores de dióxido de carbono, para que el mosquito crea que está rodeado de enormes cantidades del gas sin poder detectar hacia dónde se dirige.
A pesar del resultado especialistas consideran que se tiene que hacer más pruebas de estudios.