La resistencia bacteriana es una de las principales consecuencias desfavorables del uso indiscriminado o excesivo de antibióticos. Los riesgos de que ciertas infecciones o enfermedades se vuelvan resistentes e intratables incrementan con el uso abusivo de los antibióticos, resultando ser peor la cura que la enfermedad.
La resistencia bacteriana comprende un fenómeno en el que los virus, algunos parásitos y microorganismos como las bacterias, se hacen inmunes al tratamiento con antimicrobianos, antipalúdicos o antivíricos. Esto trae consigo que los tratamientos se hagan ineficientes y pueda haber el riesgo de empeorar e incluso constituir un factor de riesgo para otras personas.
Adquirir medicamentos de mala calidad y no cumplir los tratamientos médicos a cabalidad también crean condiciones favorables para la aparición, persistencia y propagación de microorganismos resistentes.
Entre los microorganismos que han logrado ser resistentes a los medicamentos se encuentran los Enterococcus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter cloacae. Agentes que bajo condiciones de poca higiene, logran proliferar y desarrollarse.
Son los hospitales y centros médicos donde hay malas condiciones de salubridad en las que mayormente las bacterias y microorganismos se han presentes, pero también es importante cumplir correctamente los tratamientos médicos a fin de no contribuir a la resistencia bacteriana.