Sin una alimentación adecuada, el entrenamiento deportivo debe ser más intenso, siendo así más importante cuidar lo que comemos que el propio ejercicio.
Tras el cumplimiento de un estricto régimen donde la alimentación y el entrenamiento físico conforman los pilares para lograr resultados positivos, en muchas ocasiones las personas consideran la oportunidad ideal para abandonar las rutinas: las vacaciones por ejemplo; son circunstancias que podrían incrementar la ingesta de grasas e hidratos de carbono, resulta necesario establecer un equilibrio que permita conservar todo el esfuerzo logrado durante el año.
Se recomienda tener conciencia de cada alimento que consumimos y saber que al propasarnos debemos acudir de inmediato al ejercicio.