El rompimiento de una relación amorosa ocasiona un fuerte impacto en la vida de las personas, comparable con el fallecimiento de un ser querido. Este proceso se denomina duelo y consta de varias etapas que normalmente son superadas con tiempo y paciencia por la persona afectada, aunque a veces es necesario recurrir a ayuda profesional que la guíe y ayude en esta recuperación.
Aunque los especialistas las mencionen en orden distinto o coloquen otros nombres, hay unas etapas básicas del duelo amoroso:
-Negación: no se acepta la realidad. Se conserva la esperanza de revertir la situación y solventar los problemas que llevaron al rompimiento, por lo que muchas veces ni los más allegados se enteran de lo ocurrido. Hay síntomas como falta de apetito, ansiedad, y dolores musculares.
-Depresión: la tristeza es el sentimiento reinante. La persona se siente poco motivado para salir e incluso realizar sus actividades cotidianas. En esta etapa es común que algunos recurran al abuso de alcohol y drogas.
-Culpa: se busca el culpable de todo lo sucedido. A veces se concluye que fue el otro, o uno mismo.
-Rabia: el odio, el rencor, le ira y la venganza aparecen, con deseos incluso de hacer daño a la otra persona.
-Aceptación: poco a poco los sentimientos negativos han desaparecido aunque sigue habiendo dolor por la perdida. Ya se acepta y entiende que la relación llegó a su fin y es momento para retomar la vida normal.