No le ha pasado que cuando está sin maquillaje las personas le preguntan ¿Qué te pasó, estás enferma?, cuando lo único que cambió en nosotros, en realidad, es que estamos ausentes de cosméticos. Traigo esto a colación porque las que nos delatan y nos ponen en evidencia son las ojeras; ellas, son las que le dan a nuestro rostro un aire cansado, enfermas o que no tuvimos una buena noche, para ello, hay un truquito casero bastante sencillo que puede poner en práctica y con el que notará resultados casi al instante: las compresas.
Las hay de varios ingredientes, una bastante efectiva es la de leche de vaca. La leche es un buen hidratante y desinflamante, por ello es perfecta para las ojeras y para las bolsitas que salen bajo los ojos.
Haga lo siguiente, moje pedazos de algodón en leche y aplíquelos sobre los ojos (bien cerrados), asegúrese de que la leche esté bastante fría para optimizar su acción. Deje reposar hasta que se absorba bien y puede repetirlo una vez más. Verá que las ojeras se reducirán y serán casi imperceptibles.