Al finalizar un duro día de trabajo, nuestros pies son los principales afectados. Se hinchan, están resecos o, simplemente, nos duelen. Lo mínimo que podemos hacer por ellos es cuidarlos para que nos permitan levantarnos al día siguiente con la misma energía y resistencia. Por eso, aquí presentamos una serie de consejos:
1. Para desinflamarlos y refrescarlos se puede remojar los pies, por media hora, en agua mezclada con lavanda, tomillo y romero.
2. Si están cansados, se deben elevar las piernas durante 10 minutos, no sólo pasará el dolor, sino que también se mejora la circulación.
3. Otra opción cuando están cansados en colocarlos en aguar tibia con sal gruesa, durante 15 minutos.
4. Usar una pelota de tenis. La colocamos en el piso y la movemos suavemente con la planta de los pies.
Además, debemos recordar que "prevenir es mejor que lamentar". Por eso, es muy importante que tratemos con amor a nuestros pies. Y ¿Cómo logramos esto? Usando calzados que sean de nuestra talla, zapatos cómodos para caminar en el hogar y evitando los zapatos puntiagudos.