Es común vincular el alto consumo de azúcar a la obesidad. Pero a pesar de que el hecho de consumirla en exceso ocasiona muchos daños al organismo y es potencia la obesidad, no necesariamente el suprimirla de la dieta va a evitar que una persona pueda ser obesa.
¿Esto qué significa?, pues el azúcar no es el único culpable del sobrepeso y eliminarlo del organismo no sólo puede ser perjudicial, sino que no tiene sentido si no se hace un cambio en los hábitos alimenticios en general.
En abril de este año se publicó un estudio llamado "The Australian Paradox: A Substantial Decline in Sugars Intake over the Same Timeframe that Overweight and Obesity Have Increased", realizado por la Universidad de Sydney, donde se establece que para poder encontrar las causas de obesidad, se debe estudiar como una variable los hábitos alimenticios, sin culpar exclusivamente al azúcar.
El estudio se basó en los datos suministrados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), sobre el consumo de azúcar refinado en Australia, Reino Unido y Estados Unidos, entre 1980 y 2003.
Durante este lapso de tiempo, Australia disminuyó el consumo en un 23%, Reino Unido en 10%, y EEUU en 20%. Sin embargo, durante ese mismo tiempo, la obesidad aumentó 30%, 20% y 30% respectivamente.
Dichas cifras demuestran que no hay una relación directamente proporcional entre la disminución de la ingesta de azúcar, y la disminución de la obesidad en el mundo.
El mismo estudio concluyó que probablemente esto se deba a que al evitar el azúcar, muchas personas la sustituyen por alimentos dañinos y poco beneficiosos, como grasas, alcohol y alimentos con altos contenidos calóricos y poco valor nutritivo.