Trotar en la playa, ejercicio y relajación en un momento
Delzuyl Lamas Vargas
Trotar en la playa es una maravillosa alternativa. En principio, estos minutos de ejercicio no ameritan de un calzado o vestido especial, lo importante es que la persona esté cómoda y tenga las condiciones físicas para el desgaste de energía que ocurre.
Al trotar en la arena se gasta más energía que si se hace en un suelo asfaltado, por eso es recomendable cuando se inicia esta actividad hacerlo sobre la arena mojada hasta que el cuerpo se adecúe y pueda hacerlo en la parte seca sin mayor complicación.
Es muy importante también trotar en zonas limpias para no tener ningún tipo de dificultad por la presencia de objetos cortantes y usar protección solar, evitando que en lugar de tonificar los músculos se obtenga una terrible insolación.
Seguramente una persona que quiera trotar en la playa, ya lo ha hecho o lo hace cotidianamente en otras áreas, sin embargo, hay que tomarlo con calma y empezar con menos tiempo para que no se produzca un cansancio desmedido o la sensación de asfixia.
Además de las bondades cardiovasculares y musculares que se producen con el trote (tonificación de músculos, ampliación de la actividad cardiovascular y pulmonar, entre otros), realizar esta actividad en la playa se puede convertir en el momento perfecto para cualquiera porque la playa genera relajación con el sonido de sus olas y el viento cargado de miles de propiedades fabulosas para el organismo.
Una mañana de trote junto al mar puede ser una excelente opción para los amantes de la naturaleza, solo hay que tomar las previsiones y lanzarse a una conexión donde solo quepan la persona y las maravillas del paisaje.