De los millones de espermatozoides que un hombre eyacula, solo unos pocos llegan al ovulo. La fecundación es un proceso más complicado de lo que parece para las células masculinas.
Anteriormente se pensaba que los espermatozoides se trasladaban cómodamente por la zona central del útero, cumpliendo su función fácilmente. Pero gracias a un estudio de la Universidad de Birmingham y Warwick, se demuestra el accidentado viaje que estos cumplen arrastrándose y golpeándose constantemente con las paredes del útero.
Este conocimiento puede tener gran valor para ser considerado en la mejoría de tratamientos de fertilidad. Los científicos aseguran que la forma de la cabeza del espermatozoide también afecta su viaje y su función, lo que alentaría a una mejor selección de los mismos en los métodos de fecundación asistida.
Con el conocimiento amplio sobre los mecanismos de reproducción e interacción con el medio, que los espermatozoides experimentan, es posible brindar nuevas técnicas o tratamientos que optimicen la forma cómo se genera vida humana.