Un reciente estudio afirma que consumir altas cantidades de sal en los alimentos puede estar relacionado con el mayor riesgo de padecer ictus o un ataque cardiaco, debido a que se incrementa la presión sanguínea.
La investigación realizada en Estados Unidos, reúne datos sobre la alimentación y enfermedades de más de 2.000 personas. El consumo mayor al recomendado de sodio puede hacer que en un lapso de 10 años la persona padezca de ictus.
Independientemente de los factores de riesgo vascular, comer mucha sal puede derivar en un ictus cerebral y mermar la vida de una persona. Aunque se evidencia una afectación sobre la presión sanguínea, la aparición de este mal se haría presente a largo plazo.
Lo recomendable de acuerdo a la información suministrada por la Asociación Estadounidense del Corazón es incluir una cantidad no mayor a 1.500 miligramos diarios de sodio o sal en las comidas.