Ocurre con frecuencia que los padres preguntan al pediatra si pueden o no bañar al niño cuando éste se encuentra enfermo o cuando recibe una vacuna.
Existe un mito alrededor del baño cuando los infantes están enfermos o se sienten mal; mito por demás sin fundamentación, ya que no hay nada que contraindique una ducha.
Por el contrario a lo que muchos padres piensan, bañarlos puede hacerlos sentir mejor.
Hay temor sobre todo cuando se trata de enfermedades respiratorias como bronquitis, gripe, laringitis o cualquiera de ellas, pero ni en estos casos se prohíbe el baño. La única recomendación es que se evite el agua fría y las corrientes fuertes de aire en el sitio en el que se realizará el baño.
Además, los baños sirven para bajar la temperatura cuando se tiene fiebre, y el vapor del agua ayuda a botar o deshacer un poco la mucosidad de la nariz.
La higiene nunca va a ser un problema para la salud. En el peor de los casos, si el niño tiene una enfermedad en la piel o algo por el estilo, en lo que esté contraindicado el contacto con agua o jabón, el médico lo hará saber.
Y cuando se trate de vacunas, con no tocar el área donde fue colocada la inyección, es suficiente, para que no tenga dolor o incomodidad.