Es muy común que los bebés luego de comer presenten regurgitaciones y devuelvan una pequeña cantidad de la leche que les fue dada. Esto es algo muy frecuente, y si se quiere normal, mientras que estas regurgitaciones no sean abundantes. Pero ¿por qué ocurre esto?
Para llegar al estómago, la comida debe pasar por el esófago, que en su parte baja posee un esfínter, que no permite que la comida se regrese por el esófago hasta llegar a la boca. El problema está, en que muchas veces por inmadurez en el sistema digestivo, el esfínter no funciona como es debido y se produce el reflujo, presentando la devolución de la leche junto a los jugos gástricos.
Este malestar, provoca varios síntomas además de la regurgitación en sí:
- Llanto sin motivo.
- Dolor en el abdomen.
- Rechazo a recibir alimento.
- Pérdida de peso o estancamiento en el crecimiento.
- Problemas para dormir.
- Ruido extraño al respirar.
- Enfermedades respiratorias asociadas.
El reflujo es bastante común en los infantes, aquí algunas recomendaciones para evitarlo o disminuir su frecuencia:
- Sacarle bien los gases luego de alimentarlo.
- Mantenerlo en posición vertical la mayor cantidad de tiempo posible luego de comer.
- Evitar ponerle ropa que le haga presión en el abdomen.
- Alimentarlo más veces al día pero en pocas cantidades cada vez.
- Verificar que el agujero del tetero sea del tamaño adecuado, para que no trague aire.
Si aún siguiendo estas recomendaciones el bebé sigue presentando el reflujo con frecuencia, lo ideal es llevarlo a su pediatra, para que este haga un estudio exhaustivo y determine si efectivamente el niño está sufriendo de reflujo o alguna otra complicación.