Se ha comprobado científicamente que las personas comen por los ojos. Investigadores del Instituto Max Planck concretaron que basta con ver un plato de comida de aspectos deliciosos para que se estimule nuestra voracidad. La imagen de la comida aumenta la concentración sanguínea de la hormona grelina, que es también conocida como la hormona del hambre, que es la responsable de la sensación de apetito.
Los autores advierten que la publicidad de comida, por cualquier medio de comunicación, contribuye al aumento de peso, el verlas lleva a la persona a consumir alimentos que el cuerpo realmente no necesita para mantener sus niveles de energía.
"Debemos ser conscientes de que cuando vemos imágenes de comida, los procesos físicos que controlan nuestra percepción del apetito son estimulados involuntariamente", afirma Petra Schüssler, coautora del trabajo.