La perdida de un ser querido puede ser una situación que desencadene gran angustia, tensión y estrés, estados que pueden incidir sobre la salud de la persona si no controla o asume correctamente el duelo.
Las emociones desencadenadas por la desaparición física de alguna persona, van a depender de la cultura a la que se pertenezca y de la manera en que se dio en fallecimiento. El duelo es una situación normal en donde se experimenta tristeza, perdida de apetito, depresión e inestabilidad emocional, pudiendo esto afectar la salud del individuo.
Es importante que la persona que experimente una perdida, se de espacio para concientizar y reconocer la situación, para poder continuar con su vida de la mejor forma posible, sin alterar su salud mental o física.
Aunque el duele comprende etapas para superar esa realidad, el orden o vivencia de las mismas dependerá de la capacidad de inteligencia emocional de la persona, del apoyo familiar y la autoestima propia del individuo.