El uso de adornos en el cuerpo como los piercing, requiere de la realización de perforaciones en la piel que en ciertos casos pueden resultar dolorosas. No obstante, más allá del dolor o del gusto que pueda provocar su uso, es importante tomar en cuenta las complicaciones que estos accesorios corporales pueden ocasionar.
Un 20% de las personas que atienden a la colocación de piercings, experimentan sangrados locales, serias inflamaciones e infecciones. Además, según un estudio realizado, las complicaciones más extrañas derivadas de este uso son las que representan mayor riesgo para la salud.
La endocarditis, abscesos cerebrales, dermatitis de contacto, formación de queloides, daños en los nervios, hemorragias y hepatitis, son algunos de los padecimientos que se pueden adquirir por la colocación de estas piezas en el cuerpo.
El grado del problema o aparición del mismo va a depender del tipo de material que se emplee o se coloque, los cuidados higiénicos que se tengan durante y después de la perforación y la zona donde se utilice.
Sobre esto, las aéreas de mayor riesgo en el cuerpo son la lengua, los labios y la zona genital. Siendo más sensibles a generar infecciones, complicaciones y enfermedades.