En casos de afecciones renales graves es necesario acudir a cirugías de trasplante. Esto mejora la calidad del paciente y la calidad saludable del mismo.
Especialistas en cirugía advierten que el trasplante renal mejora significativamente la calidad de vida de las personas, pero también comentan que los pacientes trasplantados deben sostener un tratamiento de por vida con fármacos inmunosupresores para así evitar que el organismo rechace el injerto.
Por otra parte se recomienda que luego de su recuperación se practiquen actividades deportivas, realizar ejercicios físicos moderados y mantener una dieta saludable y balanceada que optimice su condición y evite cualquier tipo de complicaciones a largo plazo.
Otros tratamientos como la diálisis representan una opción para eliminar las toxinas que los riñones no son capaces de filtrar. Sin embargo, hay ciertas limitaciones en la cotidianidad del paciente cuando se aplica este procedimiento ya que las constantes citas médicas pueden afectar su jornada laboral o estudiantil.