El consumo de cereales es importante, porque nos aportan gran parte de la fibra que el cuerpo necesita. Pero cuando se trata de los bebés, el caso es particular y distinto.
A niños menores de 7 meses no se les debe suministrar cereales que contengan gluten, componente natural de los cereales de trigo, centeno, cebada y avena; y por supuesto, todos los alimentos derivados de ellos; ya que está relacionado con la enfermedad celíaca, enfermedad genética del tubo digestivo.
La celíaca sólo la padecen aquellos que poseen una alteración específica en sus genes, y se desencadena cuando el intestino tiene contacto con el gluten, desarrollando una reacción inmunológica, en la que se atrofia la mucosa intestinal, por lo que no se absorben bien los nutrientes.
Ahora bien, se sabe que no todas las personas pueden llegar a desarrollar esta enfermedad, pero si se somete al bebé al riesgo de consumir gluten y se le desarrolla la enfermedad celíaca, esta va a ser mucho más dañina y peligrosa, que si se le desarrolla con un poco más de edad.
Por ello, lo recomendable es que el bebé consuma sólo papillas que no contengan gluten durante al menos los primeros seis o siete meses de vida, y ya luego si se les puede dar gluten.
Además, añadir las papillas al tetero no es una buena práctica, porque se retrasa el aprendizaje de comer con cucharilla de manera temprana. Lo ideal es que las papillas se le den aparte del tetero y con cucharilla, así el bebé va aprendiendo poco a poco, aunque el proceso sea lento, porque en las primeras veces no traga bien.