Si en días de vacaciones en vez de la playa se elige la montaña, se debe estar informado sobre el mal de páramo, especialmente si el sitio a visitar es de gran altitud.
El mal agudo de montaña, coloquialmente conocido como mal de páramo, consiste en una falta de adaptación del cuerpo a la altitud y la falta de oxígeno, sobretodo afecta cuando se introduce a un sitio alto demasiado rápido.
Puede ser padecido por cualquier persona pero es más frecuente en menores de 50 años. Los síntomas del mal de paramo van desde el mareo, falta de apetito, vómitos, nauseas, desequilibrio, agotamiento físico y trastornos del sueño.
Lo más recomendable par evitar que este mal afecte las dichosas vacaciones, es aclimatarse y tomarse su tiempo, sin apuros, para así disminuir las probabilidades de padecer algún síntoma. También se recomienda el empleo de fármacos y tener una excelente hidratación y alimentación que incluya variados alimentos ricos en hidratos de carbono.