Aunque las plantas y los jardines son muy lindos, no siempre son áreas aptas para todos, pues los alérgicos se pueden ver afectados en ciertas épocas del año por la Fiebre del heno o Rinitis alérgica.
La fiebre del heno es la reacción exagerada de un organismo que se produce cuando está en contacto con el polen de las plantas en algunas temporadas del año. Hay meses del año como septiembre donde suele darse esta alergia, sin embargo en cualquier temporada cálida puede aparecer.
Los síntomas de este tipo de alergia son la congestión nasal, lagrimeo, irritación, picor en los ojos, congestión en los oídos, garganta irritada y sensación de agotamiento.
En este cuadro los tratamientos varían de acuerdo a varios factores como los síntomas, la edad del paciente, la intensidad de la alergia, y demás diferencias. Usualmente suelen recetar descongestionantes nasales, antialérgicos y medicamentos adecuados a los malestares, pues en ocasiones tanta congestión causa dolor de cabeza y otras molestias.
Aunque la persona sea alérgica y este acostumbrada a pasar por cuadros severos, se debe visitar al médico porque no todas las alergias son iguales y por lo tanto no se manejan igual. Existen casos donde la alergia produce molestias bronquiales y necesita de una nebulización y tratamientos más fuertes para descongestionar.
Comúnmente una alergia no suele ser motivo de gran alarma, pero pueden ocasionar terribles malestares e interrupción de las actividades cotidianas. Por eso, es importante no dejarlas pasar por debajo de la mesa y atacarlas como lo indique el especialista.