La anemia es la disminución anormal de glóbulos rojos en la sangre o de hemoglobina en estos (eritrocitos o hematíes), y se origina un déficit de oxígeno en los tejidos periféricos, puesto que los eritrocitos son los que transportan el oxígeno en el cuerpo y al haber un déficit de ellos, no hay un debido transporte.
Las principales causas, son:
-Ciertos medicamentos.
-Enfermedades crónicas como cáncer, colitis ulcerativa o artritis reumatoidea.
-Genéticas. Algunas formas de anemia, como la talasemia, pueden ser hereditarias.
-Insuficiencia renal.
-Pérdida de sangre (por ejemplo, por períodos menstruales abundantes o úlceras estomacales).
-Dieta deficiente.
-Embarazo.
-Problemas con la médula ósea, como el linfoma, la leucemia o el mieloma múltiple.
-Problemas con el sistema inmunitario que causa destrucción de células sanguíneas (anemia hemolítica).
-Cirugía del estómago o los intestinos que reduce la absorción del hierro, la vitamina B12 o el ácido fólico.
-Muy poca hormona tiroidea (tiroides hipoactiva o hipotiroidismo).
-Deficiencia de testosterona.
Hay tres tipos básicos de anemia:
-Anemia ferropénica: es la más frecuente y se debe a un déficit de hierro, lo que origina una alteración de la síntesis de hemoglobina.
-Anemia de los trastornos crónicos: se produce en el transcurso de diversas enfermedades como el VIH o la artritis reumatoide.
-Anemia megaloblástica: se debe a un déficit de vitamina B12 (anemia perniciosa) y/o ácido fólico, en la que se ve alterada la formación de glóbulos rojos.