El espejo suele ser el mejor aliado para la autocrítica destructiva. En el la persona puede llegar a ver reflejados sus temores estéticos y sus decadencias o excesos.
Algunos comportamientos o hábitos alimenticios, psicológicos y sociales enmarcados dentro de la falsa concepción de la belleza o los estereotipos más sonados, pueden afectar la salud incluso con consecuencias graves y mortales.
La delgadez y la perfección de medidas impuestas por la moda y la cultura popular han llevado a una gran población de jóvenes mujeres a suprimir de sus dietas alimenticias grandes cantidades de nutrientes contenidos en varios alimentos, que vienen a ser necesarios para la vida y el óptimo funcionamiento del organismo.
Estas personas padecen de anorexia, un trastorno alimenticio que se caracteriza por el miedo constante a engordar y que trae como efecto conductual la enfermiza disposición a bajar de peso o a no subirlo, mediante la reducción de la ingesta alimenticia, la implementación de diuréticos y laxantes fuertes y la practica excesiva de ejercicios físicos.
Todo esto solo viene a resultar en un deterioro paulatino de la salud, contribuyendo a la aparición de graves enfermedades y desestabilizando la personalidad y equilibrio psicológico del individuo.