Si usted observa que su hijo, con un año de edad, ya no desea comer todo lo que antes consumía, disminuye su apetito, debe inducirlo a consumir bocadillos o meriendas apetitosas.
- El huevo es un alimento nutritivo. Los bebés necesitan el hierro que contiene la yema. Sin embargo, algunos niños son alérgicos a la clara; así que debe estar pendiente si su hijo presenta alguna reacción. Los huevos revueltos son deliciosos a cualquier hora; además no hay riesgo de que produzcan asfixia. No se preocupe por el colesterol ya que los bebés necesitan más que los adultos. Puedes prepararle huevos tres o cuatro veces a la semana. Las mini tortillas cortadas en trocitos o en tiras le serán fáciles de manejar.
- Las frutas frescas son mejores que los jugos. Los jugos de frutas contienen principalmente azúcar, mientras que las frutas son una fuente extraordinaria de vitaminas y otros nutrientes. Ofrécele a su bebé pequeño rebanadas de un jugoso melocotón o una deliciosa banana triturada y verás que no podrá resistirse por mucho tiempo.
- La compota de manzana es otra forma de comer fruta. Prepárese para los desastres, porque es probable que su hijo quiera comerla con los dedos.
- Los palitos o cubitos de queso garantizan la ingesta de calcio, independientemente de que a su hijo le guste la leche o no. A los niños les encanta el requesón. Una vez más prepárese para los desastres.
- Las zanahorias y los guisantes cocidos y cortados en cuadritos son un bocadillo muy apetitoso. No le de a su hijo guisantes enteros.
- Las patatas cocidas y cortadas en cubitos también son una buena opción. Limita las papas fritas; son demasiado grasosas y saladas.