Una proteína que participa en el desarrollo del alzhéimer, abre un nuevo foco de atención para la comunidad médica, que se puede acercar a un mayor entendimiento sobre la tenencia de esta enfermedad en miles de personas a nivel mundial.
Se ha encontrado que esta proteína es capaz de controlar su propia presencia y regeneración, haciendo que el padecimiento neurodegenerativo cobre mayor presencia y sea menos posible la curación. Esto según lo expuesto por especialistas de la Universidad del Sur de Florida, Estados Unidos.
Si se logra inhibir esta proteína que es precursora del amiloide, podría conseguirse un tratamiento para reducir la incidencia del alzhéimer, que actualmente afecta a más de 30 millones de personas en el mundo.
Los medicamentos que la industria farmacéutica ofrece en la actualidad, pueden lograr el mejoramiento de los síntomas en este tipo de patologías, más no han conseguido prevenir o revertir su avance. A partir de este descubrimiento pueden hacerse nuevos estudios para suprimir el proceso desencadenante que genera esta proteína.