El calambre se conoce como un espasmo muscular involuntario (habitualmente una contracción). A diferencia de las contracturas, el calambre es ocasional, no permanente. Este no tiene ninguna gravedad, aunque puede ser muy doloroso. Los muslos son las zonas más susceptibles de sufrir calambre.
Síntomas
Dolor muy intenso y localizado en un músculo concreto. En ocasiones resulta imposible mover el músculo hasta que el calambre no remite.
Causas
Suele producirse cuando:
-Sobreesfuerzo del músculo: ejercicio muy intenso y prolongado. El calambre se produce cuando el músculo empieza a llenarse de toxinas y deshechos, y comienza a quemar oxígeno con dificultades.
-Perdida de sales minerales (principal causa de los calambres que ocurren tras entrenar durante un rato largo).
-En ciertos casos, si hay problemas circulatorios o de irrigación del músculo, ya sea por lesión, por mantener mucho tiempo una postura que corte la circulación en algún punto, u otras causas fisiológicas.
¿Qué hacer cuando esto ocurre?
-Interrumpir la actividad. Normalmente, el propio calambre obliga a detenerse.
-Masajear el músculo. Se suele notar un cierto alivio al apretarle con fuerza.
-Tratar de estirar el músculo, ayudándose con las manos si es preciso (moviendo la articulación más próxima). Relajarlo un instante, y seguir tratando de estirar.
-Cuando el calambre remite, ponerse en movimiento con suavidad, de forma que el músculo trabaje. Si nos inmovilizamos se puede repetir.
-Refrescar con agua fría suele ayudar.
¿Cómo evitar que ocurra?
Hacer un calentamiento correcto sirve para que no se produzcan. También es conveniente tener cuidado con las posturas.