Evacuación con sangre, estreñimiento, diarrea, secreción y molestia rectal pueden estar avisando la presencia de Proctitis. Esta, es una inflamación del recto que puede tener como origen diversas causas.
Algunas de las situaciones que generan esa inflamación son el uso o exposición ante algunas sustancias dañinas, problemas inmunitarios, infecciones y enfermedades sexuales. La más común de todas es el contagio por relaciones sexuales anales.
Cuando se sospecha de la presencia de proctitis, los exámenes a realizarse son pruebas de heces, cultivo rectal, proctoscopia y sigmoidoscopia.
Generalmente el tratamiento de esta enfermedad es el uso de supositorios y antibióticos de acuerdo al caso que detecte el médico. Es muy importante descubrirla y tratarla, porque la Proctitis puede traer consigo otras complicaciones como anemia, fistulas anales y sangrados extremos.
Una de las formas más eficaces para evitar esta enfermedad es la responsabilidad sexual del individuo, es decir, el uso de los métodos de prevención en las actividades sexuales.
En general las enfermedades son desagradables, pero las que afectan la zona rectal resultan sumamente incómodas porque el procedimiento necesario y frecuente de la evacuación hace latente las molestias de esta enfermedad.
Aunque las enfermedades de transmisión sexual no son siempre la causa de esta enfermedad, si es la más común, por eso es muy importante tener conciencia y evitar que un momento de placer se convierta en muchos momentos de dolor.