El trastorno de pánico es la presencia de la crisis de pánico recurrente e inesperado. No se encuentran relacionadas con ninguna circunstancia en particular sin un factor externo que las desencadene, es decir que no son desencadenadas por una exposición a una situación social o frente a un objeto, como en el caso de la fobia social.
Otra característica del trastorno de pánico es el miedo persistente a padecer una nueva crisis de pánico, esto es miedo al miedo y se lo denomina ansiedad anticipatoria. Esta ansiedad puede a llegar a ser tan importante que puede llevar a confundir el diagnóstico de Trastorno de Pánico con el de Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG).
Estas crisis o ataques de pánico, inesperadas y recidivantes, suelen presentar cuatro o más de los siguientes síntomas:
- Miedo intenso a morir o a estar sufriendo un ataque cardíaco o alguna enfermedad física grave que ponga en riesgo la vida.
- Miedo intenso a volverse loco o a perder el control de si mismo.
- Palpitaciones (percepción del latido cardíaco) o pulsaciones aceleradas (taquicardia).
- Sudoración.
- Palidez.
- Temblores o sacudidas musculares.
- Sensación de ahogo o falta de aire.
- Opresión en la garganta (sensación de no poder respirar) o en el pecho.
- Náuseas, vómitos o molestias y dolores abdominales.
- Inestabilidad, mareos o desmayos.
- Sensación de irrealidad (sentir al mundo externo como algo extraño).
- Sensación de no ser uno mismo (despersonalización).
- Hormigueos (parestesias).