La utilización de distintos medicamentos y antibióticos para combatir enfermedades se ha convertida en un arma recurrente en las personas. En ocasiones se adquieren estos antídotos sin ser prescritos, sino por conocer sobre sus efectos y bondades.
No obstante, en el mundo científico cada vez más aumenta la preocupación sobre el uso recurrente de estos antídotos, ya que se propicia la resistencia a los mismos, anulando las posibilidades de tratamiento y complicando el estado de las enfermedades. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud, advierte que manteniendo esta costumbre de consumo se podría llegar al extremo de que lesiones mínimas sean letales.
Las infecciones bacterianas y por otros microbios son combatidos comúnmente con el uso de antibióticos, pero a causa de la indebida utilización de los mismos se ha ido originando resistencia a sus compuestos, incapacitando su efectividad.
Los países desarrollados, donde el número de personas y consumo de medicamentos es mayor, esta realidad alarmante podría tener mayor auge, en donde también existe una desmesurada venta de productos farmacéuticos. En este sentido, una administración prudente confiere la conservación de los recursos limitados en el área medicinal para tratar enfermedades.