Desayuno
- Desayúnate una taza de cereal con leche.
- Usa leche en vez de agua para hacer avena u otro cereal caliente.
- Toma jugo de naranja fortificado con calcio.
- Haz un batido para el desayuno con una taza de leche y un puño de frutas congeladas.
Almuerzo
- Escoge leche en vez de refresco en la escuela. Si no te gusta la leche sola, trátala con chocolate o con sabor a fresa.
- Empaca un yogurt para tu almuerzo.
- Añádele queso a tu emparedado.
Meriendas o bocaditos
- Busca barras de cereal o barras de energía que contengan calcio. Fíjate en la etiqueta para ver si el calcio figura en la lista.
- Come brócoli y aderézalo con una salsa hecha a base de yogurt.
- Merienda con palitos de queso mozzarella o almendras.
Cena
- Diviértete creando sopas y cremas a base con leche.
- Prepara la sopa de tomate enlatada con leche en vez de agua.
- Pastas con queso requesón.
- ¡Come pizza!
- Come pudding hecho con leche o yogurt congelado como postre.
El calcio, la vitamina D y el ejercicio físico son claves para tus huesos. Tu toma diaria de calcio debe estar comprendida entre los 1.000 y los 1.500 mg. Si eres de las que no se llevan bien con los lácteos puedes recurrir a los suplementos nutricionales.