En un 25% de los casos las personas que padecen ictus puede establecer y requerir de la ayuda y dependencia hacia otra persona durante los primeros meses de su rehabilitación.
A los seis meses de sufrir una lesión, los pacientes con ictus pueden verse condicionados al realizar desplazamientos, por lo que algunos requieren de la utilización de silla de ruedas o la ayuda de otra persona.
Si no se direcciona bien esta situación, la persona puede entrar en estado de depresión, por lo que es clave mantener la comunicación con el especialista y aclarar la condición y los métodos de avance.
Medio año después de sufrir un evento de ictus, el paciente aun puede padecer de problemas motores o parálisis parcial. El ictus es la cuarta muerte en países desarrollados, la cual desemboca en discapacidades en las personas adultas. Las labores de rehabilitación en estos casos están direccionadas a mejorar la plasticidad cerebral.